get active orange icon

Los Hombres Como Aliados: Lo que pueden hacer los hombres para acabar con el abuso en las relaciones y la agresión sexual

Adaptado de “10 cosas que los hombres pueden hacer para prevenir la violencia de género” de Jackson Katz y “Lo que todos los hombres pueden hacer para ayudar a poner fin a la violencia de los hombres contra las mujeres” de la campaña de White Ribbon.

Esté alerta

  • Las palabras son muy poderosas, especialmente cuando las pronuncian personas con poder sobre los demás. Vivimos en una sociedad en la que las palabras se usan a menudo para menospreciar a las mujeres, donde llamar a una niña o mujer “perra”, “monstruo”, “puta”, “bebé” o “animal” es común. Ese lenguaje envía el mensaje de que las mujeres no son completamente humanas. Cuando vemos a las mujeres como inferiores, se vuelve más fácil tratarlas con menos respeto, negar sus derechos e ignorar su bienestar.
  • Sea consciente de los estereotipos sexuales y cómo influyen en las actitudes y comportamientos. Los roles y expectativas sociales pueden afectar las decisiones de un hombre sobre las relaciones. A los hombres se les enseña que expresar sentimientos no es masculino. Examinar su rol social y aprender formas de expresar sentimientos de manera directa y no violenta puede ayudar a crear relaciones interpersonales más profundas y significativas. No tiene que demostrar su valor.
  • Comprenda los argumentos en contra de la pornografía que representa a mujeres adultas. Dese cuenta de que el comercio sexual en este país vale miles de millones de dólares. Examine sus pensamientos sobre la existencia de clubes de striptease, prostitución y negocios relacionados con el comercio sexual. Cuestione el propósito detrás de la proliferación de sitios de sexo explícitos y gráficos en el Internet. Piense en cómo la erotización del sexo violento contribuye a la violencia contra la mujer.
  • No financie el sexismo. Negarse a comprar cualquier revista, rentar cualquier video, suscribirse a cualquier sitio web o comprar música que represente a niñas o mujeres de una manera sexualmente degradante o abusiva. Proteste contra el sexismo en los medios.
  • Solo en los Estados Unidos, más de un millón de mujeres y niñas son violadas cada año (Rape in America, 1992).

Hágase Oír

  • Es posible que nunca vea a un hombre abusando de su pareja o sea testigo de una violación, pero verá y escuchará actitudes y comportamientos que degradan a las mujeres y promueven la violación y el abuso. Cuando su mejor amigo cuente un chiste sobre abusar de las mujeres de alguna manera, diga que no le parece gracioso. Cuando lea un artículo que culpa a una sobreviviente de una relación abusiva por haber sido abusada o que culpa a una sobreviviente de violación por haber sido violada, escriba una carta al editor. Cuando se proponen leyes que limitan los derechos de las mujeres, déjeles saber a los políticos que no las apoyará. Haga cualquier cosa menos permanecer en silencio.
  • No se involucre en ninguna forma de acoso sexual, como silbidos, piropos, caricias no deseadas, comportamiento escandaloso o inapropiado. Las mujeres no son propiedad pública, disponibles para nuestras intrusiones. Tampoco los hombres.
  • Desarrolle la capacidad de reconocer los mitos que sustentan la violencia contra la mujer. Cuando vea sexo sin consentimiento en la televisión, en una película o lo lea en un libro, recuerde que ese comportamiento es una violación.
  • Si un hermano, amigo, compañero de clase o de equipo está abusando de su pareja femenina, o es irrespetuoso o abusivo con las niñas y mujeres en general, no mire para otro lado. Si se siente cómodo haciéndolo, trate de hablar con él al respecto. Pídale que busque ayuda llamando a nuestra línea directa de ManKind 415.924.1070. O si no sabe qué hacer, consulte a un amigo, un padre, un profesor o un consejero. NO PERMANEZCA EN SILENCIO.

Hable con mujeres…

  • Sobre cómo la violencia contra la mujer y el miedo a la violencia contra la mujer afecta su vida diaria; sobre cómo quieren ser apoyadas si les ha pasado; sobre lo que creen que pueden hacer los hombres para prevenir la violencia sexual. Si está dispuesto a escuchar, puede aprender mucho de las mujeres sobre el impacto del abuso en las relaciones y cómo detenerlo.
  • Conviértase en un aliado de las mujeres en su vida; no participe en comportamientos sexistas cosificando o estereotipando a las mujeres. Apoye el trabajo de los centros de mujeres en los campus. Asista a las campañas “Take Back the Night” y otros eventos públicos. Recaude dinero para centros comunitarios de crisis por violación y refugios para mujeres maltratadas como C4DP. Si pertenece a un equipo o fraternidad, u otro grupo de estudiantes, organice una recaudación de fondos.
  • Créale a las personas cuando le digan que han sido violadas o abusadas. Apoye lo que dicen al respecto. No pregunte sobre su comportamiento o qué vestían, etc. Escúchelos/as.
  • Reconozca que las mujeres no piden ni merecen ser violadas o abusadas nunca.

Hable con hombres…

  • Sobre cómo se siente ser visto como un potencial abusador; sobre si conocen a alguien que ha sido abusado; sobre si han sido testigos de violencia doméstica. Aprenda cómo el abuso en las relaciones afecta la vida de los hombres y qué podemos hacer para detenerlo.
  • Sea mentor y enseñe a los niños pequeños cómo ser hombres de una manera que no implique degradación o abuso de niñas y mujeres. Ofrézcase como voluntario para trabajar con programas de prevención de la violencia de género, incluidos los programas para hombres anti-sexistas. Dé el ejemplo.
  • Diríjase a la violencia de género como un asunto de HOMBRES que involucra a hombres de todas las edades y orígenes socioeconómicos, raciales y étnicos. Considere a los hombres no solo como perpetradores o posibles ofensores, sino como espectadores empoderados que pueden confrontar a sus pares abusivos.

¡Nunca tenga relaciones sexuales con alguien en contra de su voluntad!

  • Sin excusas. Aunque las estadísticas muestran que la mayoría de los hombres nunca violan, la inmensa mayoría de los violadores son hombres. Hágase una promesa a sí mismo de ser un tipo diferente de hombre, uno que valora la igualdad y cuya fuerza no se usa para hacer daño.
  • Asuma la responsabilidad de su sexualidad. Nunca asuma que si está teniendo relaciones sexuales con una persona de una manera, automáticamente puede tener relaciones sexuales con ella en otro nivel. Besar o acariciar no significa que la relación sexual sea lo siguiente.
  • Sea responsable con su pene. “Tener una erección no significa que tenga que ponerla en alguna parte”.
  • Acepte un “no” por respuesta. Preste atención a los equivalentes de “no” (“detente”, “no quiero hacer eso”, “no estoy lista”, “eso no es lo que quiero”, “no estoy segura”, etc.) La suposición de que las mujeres dicen “no” cuando en realidad quieren decir “tal vez” o “sí” es solo eso: una suposición. No ignore a una mujer si dice “no” o parece reacia o se resiste de alguna manera. Si realmente quiere decir que sí, entonces debería tener el espacio para decir “sí”. El derecho a decir “no” está vinculado con el derecho a decir “sí”. Y el derecho a decir “no” es una constante, independientemente de las relaciones sexuales anteriores. El silencio no equivale a consentimiento.
  • Revise el sexo que tiene con su novia, esposa, novio, pareja o en aventuras de una noche. Asegúrese de que el sexo que tenga sea siempre consensuado. Nunca presione a una mujer para que tenga relaciones sexuales. Tenga en cuenta que su fuerza, capacidad, función social y edad son factores que pueden contribuir al sentimiento de impotencia de una mujer frente a su presión por el sexo. No espere sexo a cambio de comprarle la cena o hacerle un favor, no la chantajee con terminar la relación.
  • Nunca está bien usar la fuerza o la coerción. No asuma que solo porque una mujer se viste o coquetea de una manera que considera sexy significa que quiere tener sexo con usted. Una mujer no provoca una violación, ya sea por su apariencia o por aceptar ir a la habitación o a la casa de un hombre. La persona responsable de la violación es la persona que usa la fuerza, la presión y no obtiene el consentimiento.